martes, 13 de diciembre de 2011 0 notas musicales

No es tan difícil escribir bien.

No es tan difícil escribir bien, ¿verdad? Y no me refiero al hecho de escribir con metáforas y demás figuras retóricas, no. Sino a escribir de una forma ortográficamente correcta.

No cuesta tanto poner las tildes en su sitio, o empezar una frase con mayúscula tras un punto. Es sencillo puntuar bien, colocar comas y hacer uso de ese simbolito que formamos con otros dos signos de puntuación: el punto y coma. ¿Cuántas veces a lo largo de vuestros escritos habéis hecho uso del punto y coma? Abandonado está. Sólo. Desolado. Y me duele.

Los puntos existen. Y aunque todos tengan la misma forma no se pueden emplear cuando uno quiere. Tenemos el punto y seguido, que lo usamos para separar enunciados dentro de un mismo párrafo. El punto y aparte (aquí podemos ver el punto y seguido) es usado para separar dos párrafos de un mismo texto. Lo correcto es comenzarlo con su sangría correspondiente, pero el blog es un poco cabroncete y no me deja. Pero sepan ustedes que las sangrías han de ser empleadas. Y el punto y final. Ese punto que cierra el enunciado. Ese punto que a todos se nos olvida poner en Twitter. Y me duele.

Y benditas sean las comas y aquellos que saben emplearlas bien. Emplearlas en sus tres variantes. Así sea para separar los miembros de una enumeración (cuidado con las conjunciones), separar dos miembros independientes de una oración y para hacer una aclaración. Hay quién se empeña en poner comas, comas everywhere. Y me duele.

Muchos piensan que los dos puntos sólo están para poner el segundo título a una saga. Por ejemplo: Star Wars I: La amenaza fantasma. Ojo, que también lo podemos usar para introducir citas textuales, no lo olvidéis. Y me duele.

Volvamos al marginado punto y coma. Yuxtaposición. Ahí están, ahí están. Es decir, unir dos enunciados en uno. Incluso antes de una conjunción, siempre y cuando el enunciado que le preceda sea de cierta longitud. Y nadie les quiere. Y me duele.

¿Las comillas? ¡Hay que darles el uso correcto! Se colocan al inicio y al final de las frases. Y las comillas son esas que están en la teclita del número 2, no vale con poner dos tildes a la izquierda y dos a la derecha. No, por dios, las comillas son esto -> “ “, « » o las comillas simples ‘’; pero esto no -> `` ´´. Y me duele.

Los paréntesis, esas cositas que podemos poner de forma curva, con corchetes o en forma de llave. Son empleados para separar o intercalar un texto dentro de otro o para hacer una aclaración. No hagan uso de las comas para estas ocasiones, como ocasionalmente leo por ahí. Y me duele.

Estamos en España, y en España utilizamos dos signos de interrogación. El que abre y el que cierra, no perdamos eso. Con el signo de exclamación pasa exactamente lo mismo, os lo aclaro por si el Whatsapp, Tuenti, Facebook, Twitter y demás hace que os olvidéis de ello. Y me duele.

Los puntos suspensivos se utilizan para dejar en duda o en suspenso una acción. Son tres, y no ochocientos. Y me duele.


Tratemos de escribir bien, no es tan complicado.
jueves, 8 de diciembre de 2011 1 notas musicales

Ya no hay marcha atrás

Dices que te vas porque no aguantes ni un minuto ya este infierno, que ni mil mantas calmarán el frío invierno que ha venido a visitarnos sin llamar.
No miraste atrás y redimiste tus pecados en mis aguas, y pisoteaste mi conciencia con tus lágrimas que secaron la esperanza de este mar.
Y no vendrás a regalarme ni caricias, ni despechos. No escucharé ya, ni siquier,a los lamentos que mis errores arrancaban de ti

Y si supieras la de momentos que callé mil y un te quieros, la de veces que juré no escribir esto, la de palabras atrapadas tras silencios, la de trozos de esta historia que perdí.

Ya no hay marcha atrás. un día tragaste tus promesas sin masticar y me dejaste como prenda, sólo un adiós que se cobijó en un roto de mi alma.
Dejas marchitar la flor de trapo que plantaste en esta tierra dejando un solo prisionero de esta guerra
donde no puedo ver quién de los dos ganó.  

Donde arrojé mi corazón.
Fuiste mi Rock and roll, mi fé. Yo tu razón para perder.
Y no... no nos hará sentirnos mejor 
Vertedero amor, Si supieras, Malacabeza
lunes, 21 de noviembre de 2011 0 notas musicales

Me he vuelto a enamorar

Siempre me han dicho que me enamoro con facilidad. ¿Qué puedo yo hacer, si mi único amor es la música y en ella la poligamia está bien vista?

Sí, he vuelto a morder la manzana, a caer en la tentación de escuchar algo nuevo, y aquí estamos, con el corazón bombeando al ritmo de eso que dice: “Yo no era para ti, cariño, yo no era para ti. Yo no era porque estoy perdido y te haría de sufrir”. A pesar de tener un cartel frente a los ojos del tamaño de la luna que anuncia lo que pasará si te enamoras, una es tonta y ni siquiera trata de evitarlo.

Me he vuelto a enamorar. Ellos son ReNé. Ellos son Isaac, Fede (Kiko) e Íñigo. Son movimiento, alegría y diversión. Fuerza y desenfreno. Elixir de juventud. Son los que agarran tu corazón con sus manos y te obligan a sentir. Son acordes, punteos y golpes (tu cu pám). Son canciones. Son aquellos que te hacen mover al compás que va tu corazón por el sonido que sale de sus manos y entra por tus oídos. Armonía. Ritmo. Rasgueos. Cuerdas finas; cuerdas gordas. Baquetas y batería completa; una sola caja y maracas a los pies. Son zarzueleros-pop. Son pianos con melodías admirables e imposibles de imitar. Son composiciones de vértigo. Son dedos de velocidades vertiginosas. Extremidades capaces de hacer ritmos indescriptibles.

Es el chico de ojos pintados: rebelde cuando quiere; dulce cuando se le antoja. Es el chico de las cuatro cuerdas: el de las jam session, el de la voz cuqui. Es el chico de los piercings sin bola: el que juego con tus chakras y te relaja, el de brazos y piernas que te hacen tocar el cielo con sus ritmos.

Son el trío calavera; el trío lalalá.

Su música es mi amor de invierno, y será el de primavera, verano y otoño. Y otra vez invierno, primavera, vera…. Es mi revolución hormonal; mi calor diario, mis ganas de salir a bailar, de mantener el corazón contento.

Ellos son mis bellos y mis bestios; mis hormigas sin antenas; mis vampiros sin piedad. Mis ganas de comerme el mundo.


Esto y mucho más el miércoles 23 en Costello.




martes, 8 de noviembre de 2011 0 notas musicales

No me fío de los chicos

No me fío de los chicos que beben Malibú con piña. Ni de los que rechazan una cerveza. No me fío de los que no les gustan los aros en las orejas, ni de los que dicen que Daddy Yankee es un músico de la hostia.
No me fío de los chicos rubios de ojos azules, ni de los morenos de ojos verdes. No me fío de los que prefieren un pijama a dormir desnudos. Ni de los que te quitan el edredón. No me fío de aquellos a los que no les gusta ducharse en pareja, ni de los que quieren llegar vírgenes al matrimonio.

No me fío de los chicos que prefieren salir a una discoteca con los hits del momento antes que estar en un bar tranquilo escuchando a Tom Waits mientras dan sorbos a una copa con vaso de balón. No me fío de los que fuman puros.
No me fío de los chicos que no miran al escote en la primera cita, ni de los que no hacen ningún comentario adulador sobre sí mismo para resaltar sus cualidades y sorprender.

No me fío de aquellos que rechazan un abrazo, ni de los que prefieren lo vertical a lo horizontal. No me fío de los chicos que te dicen te quiero a las dos semanas de conocerte. Ni de los que no te lo dicen nunca pero te demuestra lo contrario. No me fío de los que no sonríen tímidamente cuando se lo dices tu, ni de los que no te dan un beso después.
No me fío de los chicos que su única pasión es el fútbol, ni de aquellos a los que sólo les importa salir por las noches. No me fío de los noctámbulos vampiros, ni de las hormigas sin antenas.


No me fío de los que dicen que la música para ellos no significa nada.
martes, 1 de noviembre de 2011 0 notas musicales

Sol de invierno

Es difícil escribir lo que se recuerda con el alma, lo que se siente el roce de su cuerpo junto al tuyo, lo que se clava a fuego en tus labios. No es fácil escribir con lo que bombea tu sangre.

Es bonito pensar en él y sonreir, sin sentir pena o añoranza.

Conseguir lo que para ti era inalcanzable, rozar con la yema de tus dedos tu deseo, posicionarte en el cielo del placer sin tormentas.

Sentir sus virtuosos dedos por tu espalda, recorriéndola entera. Sentir su espalda con tus dedos, su piel bañada con los rayos del Sol de su omoplato. Encogerte con el tacto de sus extremidades superiores en tus pechos. Ruborizarte cuando su lengua recorre tu pierna. Mirar sin pestañear sus diminutos ojos verdes.

Recordar el recorrido de sus dedos juguetones por tus piernas, por tus brazos, por tu cuello, por tu cara. Querer seguir acariciando sus ojos, su nariz, su pecho desnudo, su ombligo. Subir a su boca y que te muerda el dedo y sus labios besen tu brazo.
Que suba su cuerpo un poquito, y lo gire 45º mientras tus dedos siguen jugando con su cara. Que te mire en la oscuridad de la noche. Que te bese lentamente.

Sonreir cuando juega con tu ombligo, cuando su mano escala. Cuando te quita la camiseta y te besa con dulzura mientras asoma una media sonrisa. Quererle de su mano entrelazada a la tuya.

Sentirle dentro de ti, dándole la espalda desnuda al suelo de la habitación. Beber de él, dejarse llevar por él y el vaivén de su cadera.


No separar tu cuerpo del suyo, ni el suyo del tuyo. Ser uno.

Él.
miércoles, 28 de septiembre de 2011 0 notas musicales

Corazón alegre, contento... vacío

Tu cuerpo lo siente, nota lo que se está respirando, y te vas haciendo cada vez más y más pequeñita. Empiezas a volverte un poco translucida, hasta convertirte en transparente. Has dejado de estar ahí durante cuarenta y cinco segundos, el tiempo que ha durado Eso. Al terminar, has vuelto a tu opacidad, pero tu coraza se ha quebrado. Existen millones y millones de grietas que dejan ver tu pum pum (yo lo quiero ver contento) que, encima, el muy cabrón no deja de golpear fuertemente contra tu tórax intentando escapar de su jaula e irse a otro lugar más amplio y vacío de gente para poder explotar sin molestar. Y golpea, y daña, y araña, y sufre, grita, gime, solloza.

Escapa.

Ya no tienes nada, y tu 1'71 de altura se ha convertido en 5 mm. Pequeña, enana... invisible. Y frágil, sobre todo, frágil. Hasta el hecho de que un humano arranque una flor te hace daño.

Ya no hay marcha atrás.
jueves, 8 de septiembre de 2011 0 notas musicales

Conocí a un tipo multiconocido en el pueblo. ¿Quién no había oído hablar de él?

... y descubrí a una de las personas más interesantes que he conocido hace años. Tal vez por su forma de hablar, su capacidad para dejarte sin palabras con cómo se expresa. Tal vez sus dibujos. O su afán por la literatura y las series lo que haga de él un tipo con traje.

Me sorprendió muchísimo la facilidad con la que una habla con él, sin conocerle de nada. La capacidad que tiene para hacer que los demás confíen y le cuenten sus historias, su vida. Y ahí está él. ¿Has tenido un día de pena? Abre su ventanita, que él está detrás de la pantalla dispuesto a ejercer de psicólogo y convertir tu día de puta pena en una noche no tan mala -impala 67- y terminar yéndote a la cama con una media sonrisa.

¡Y encima prometí invitarle a un chupito -o dos, o tres, los que sean- de ron miel!
lunes, 1 de agosto de 2011 0 notas musicales

Tres minutos

Tengo que escribir una entrada en el blog en el tiempo que tarden en hacerse unas palomitas en el microondas.


Yo me fui teniendo todas las cosas claras en mi cabeza. Dos días antes había estado con él y todo había ido muy, muy bien, creía que las cosas empezaban a coger rumbo de nuevo, todo volvía a tener sentido.


Y un día aparece SJ, se metió en mi cabeza y se puso a remover todo hasta tal punto de hacerme olvidar todo con lo que me vine. Que hijo de puta. Se metió de cabeza y de ahó no quiso salir. Él se lo ha buscado, ahora es a mi a la que no le sale de los cojones sacarte de dentro.

sábado, 16 de julio de 2011 0 notas musicales

Soy lo puto peor, pero la tengo a ella

Hace cuatro o cinco años (ya he perdido la cuenta), conocí a una personita muy especial, de hecho, es la más especial del mundo, del cielo, del universo entero si me permiten. No conozco humana mejor.
¿Por qué si es tan especial no he hablado nunca de ella y, sin embargo, dedico entradas y entradas a las mismas personas una y otra vez? Es más fácil de lo que creéis. Ella es tan jodidamente especial que nunca encuentro las palabras adecuadas para dedicarle. Muchos días abro un nuevo documento de Word y empiezo a escribir, pero mi dedo meñique, que es más sensible que mi cabeza y corazón y sabe lo que siente la gente, se estira hasta el “delete” una y otra vez, diciéndome que no es suficiente lo que he empezado a escribir, aunque yo creyese que estaba empezando a ir bien encaminada.

Tal vez ahora, que tanto te echo de menos tras estar dieciséis días sin verte consiga decirte todo lo que quiero por aquí (aunque sé de sobra que eres consciente de lo que eres para mí, pero quiero que quede constancia de por vida y, cuando seamos viejitas, releer esto y reírnos mucho, mucho).

La verdad es que no me acuerdo de cómo nos conocimos exactamente. Creo recordar que mi compañera de clase se marchó de intercambio y ella se sentó a mi lado. ¿Por qué? Un misterio sin resolver, pero sé que después de llevar cinco días sentada con ella le dije que se viniese un viernes por la tarde a mi casa.
Y ella aceptó. Me acuerdo que ese viernes me llamó por la tarde porque no encontraba la calle y cuando salí a buscarla estaba parada a 10 metros de su destino. Sé que subimos a la terraza y fumamos cachimba.

Ahí fue cuando oficialmente empezó todo.
Después de ese día han venido, por lo menos, cuatrocientos cincuenta y seis viernes a su lado. Cuatrocientos cincuenta y seis tardes con la persona de mi vida (me encantaría ser chico y enamorarme de ella, una pena ser todo lo contrario).
Sé que he tenido tres mejores amigas en diecinueve años, pero ninguna ha sido como ella.
Con T, la primera de todas, crecí, literalmente, pues nos conocimos en parvulitos y seguimos juntas muchos años en el colegio. Pero las cosas se tuercen, y un segmento de nuestra amistad se giró un poquito, muy poquito, pero suficiente.
Compartir mi vida con A me hizo crecer tres años de golpe si quería seguir a su lado.

Con Lidia todo ha sido siempre distinto. No he tenido que sufrir, ni madurar precipitadamente. Gracias a ella me he convertido en lo que soy, porque todo lo hace fácil. A su lado no hay obstáculos ni barreras. Ya se encarga ella de quitar antes las piedras del camino y borrar la sangre de mis errores. Así es ella.

¿Lo bueno que tiene? Que si te tiene que decir algo bueno, te lo dice corriendo. Si te tiene que regañar por algo que has hecho, también lo hace. No se calla, se preocupa por mí, y para mi eso es lo más importante.

Con la mano en el pecho y sin cruzar ningún ápice, juro que tengo la mejor amiga del mundo.
Juro que mi vida sin ella se va a la puta mierda.
Juro que todo a su lado tiene sentido.
Juro que no haber conocido persona más bonita hasta que la conocí a ella.
Juro que estos dieciséis días sin ella se están haciendo eternos.
Juro que sus veinte van a ser increíbles, o por lo menos, mejores que los diecinueve.
Juro que mis veinte van a ser increíbles, porque la pienso seguir teniendo a mi lado, aunque la tenga que raptar y atar a una silla para que no se libre de mi.


Juro no concebir mi vida sin ella.

sábado, 25 de junio de 2011 0 notas musicales

Su música, puta pasión.

La primera vez que lo escuché mis oidos iban asimilándolo todo, nota por nota. No importaba si desafinaba o no: había notas musicales, había ritmo y armonías, y todo eso empezaba a dar vueltas en mi cabeza. Era algo muy parecido a una droga. De hecho, era una droga mucho más potente que el caballo: el caballo siempre lo puedes dejar, su música no.
Una nota llevó a la otra y nunca sabías que venía exactamente después, y tampoco quería. Era como caminar por una bellísima cuerda floja.

Y luego atendí a la letra... y decidí que intentar desintoxicarme de su música sería la peor decisión que haría en mi vida.

Y aquí estamos... sufriendo día a día el síndrome de abstinencia. Sin probar la droga desde el 18 de Marzo. Muriéndome por una dosis.
Joder, ¿hay alguien capaz de desengancharse de él?

lunes, 20 de junio de 2011 0 notas musicales

Flor en Chernobil

Un pájaro en la luna. Un pueblerino en París. Un vagabundo en la Moncloa. Un abstemio en San Fermín. Eso soy yo desde que tú no estás aqui.
Un lunes por la mañana sin ganas de seguir. Una sombrilla en Alaska. Un marinero en Madrid. Un año sin verso. Un joven sin botellón. Un perro flaco sin huesos. Una lágrima en la estación.

Desde que te fuiste me volví más canalla, mis dos neuronas te extrañan. Más triste que Manhattan sin sus torres elevadas, como Venecia sin agua.

Una canción desesperada. Una flor en Chernobil. Un calcetín solitario. Un poeta sin su Abril. Una tarde en la oficina. Un cigarro sin hachis. Barcelona sin Las Ramblas y Reinosa, sin ti.

Soy un policía en Carnaval, un cojo bailando un vals, un tango en soledad.
Soy una escalera de pensión, una noche sin rock and roll, un arcode menor.
Soy una paloma en Irak, un cartonero en Capital, unas ganas de llorar.
Soy un niño sin regaliz, un anciano en San Valentin, unas ganas de morir.
miércoles, 8 de junio de 2011 0 notas musicales

Doble beca

¡Tú, guapón!
Tienes una cosa que me pertenece... y la quiero.
jueves, 2 de junio de 2011 0 notas musicales

Soy una enamorada de este chico

Voy pensando en casa, y desde hace un tiempo sólo me vienen a la cabeza frases de sus temas, continuamente, no hay quien me los saque de la cabeza. Se me han clavado y no, no hay manera de sacarlas.

Pero eso es bueno, ¿no? Es decir, no estamos hablando de Lady Gaga, es Pablo Galiano. Antes de seguir leyendo, quiero que os metáis en su Myspace y escuchéis un par de temitas para saber de lo que hablo. Si podéis, servíos una copa de tinto, o desvirgad a una rubia. Una vez hecho esto, dejaos llevar por el sonido.

www.myspace.com/pablogaliano

Lo entendéis, ¿verdad? Sabéis que no habéis escuchado nada mejor desde hace eones. Os habéis enamorado de LA VOZ, esa voz rota sacada del mismísimo infierno siendo capaz de llevarte consigo a él. Ojipláticos, no podéis parar de atender a las letras, a la poesía que emana de sus gloriosas cueras vocales. Nunca unas letras os han aportado tanto; no lo neguéis, estáis ante el mayor fenómeno musical de hoy en día. Aprovechadlo.

Jamás pensé que podría llegar a escuchar algo similar a lo que hace él. Galiano es un poeta que canta; un cantante que recita; un guitarrista con instrumento reducido; una guitarra pequeñita rascada por un gigante.

Es puro sentimiento corriendo por sus venas, desde el corazón hasta los dedos de sendas manos que fluyen hacía una púa amarilla Dunlop y hasta los trastes de una guitarra. Hay rock en sus pies escondidos en sus botas de escamas. Hay rock en sus ojos escondidos tras el humo de un pitillo.

Soy drogadicta de la música, y Pablo Galiano es mi sustancia preferida.

Larga vida a él y su música :)



PD: ¡Ay qué rico!
Para entenderse esto: http://fuerzadeldestino.blogspot.com/2010/10/toda-mi-gente-va-ir-al-infierno.html
domingo, 29 de mayo de 2011 0 notas musicales

Largo invierno sin final

La habitación está a oscuras. Tu ya estás en la cama, destapada, con el ordenador apoyado en el colchón, las rodillas recogidas sobre tu pecho, descubiertas porque ha llegado el calor y con él los pijamas de camisetas largas sin más y Elton John sonando en el reproductor una y otra vez.

Conclusión: imposible no echarle de menos.

No importa la cantidad de años que pasen, la herida no termina de cicatrizar. Cuando parece que ambos extremos van a pegarse por fin para siempre, algo vuelve a tirar de ellos haciendo que la costura se abra de nuevo, haciendo brotar la sangre con fuerza y rapidez, doliendo.

Te duele, te duele muchísimo que se fuera tan rápido, que no se despidiese de ti, que tú no te despidieses de él. Que no le dieses un último beso en la mejilla, un último abrazo; que tú no escuchases el último pitido de tren, ese que tanto te gustaba que hiciese con las manos… siempre te dejaba boquiabierta cada vez que lo hacía. Te duele enormemente que se esté perdiendo tu adolescencia y tu crecimiento tanto físico como mental, te conoció siendo niña, cuando no eras capaz de expresarte bien, no sabías lo que decías, no pensabas, no mostrabas el cariño que realmente sentías. No decías te quiero.

Y eso, eso es lo que más te jode. Te jode cantidad que no le dijeses nunca que le querías. ¿Por qué no lo hiciste? Le querías como a nadie. Porque ese amor fue creándose con los años y los actos, no era como el amor que se siente hacia un padre, con él se nace… este era tan distinto. Te había ganado por completo una batalla que tú no quisiste luchar.

Y ya es tarde, ya es jodidamente tarde…

… y te cuesta digerirlo. Los 17 de octubre se te hacen cuesta arriba desde hace casi 5 años. Y encontrar balines en el suelo te destroza por dentro. Los hombres con bigote. Los Kikes y los Enris. El Barça. Gervasio Deferr y Dani Pedrosa. Sitges. Su cinturón. Su cinturón te rompe en mil trocitos, pero aun así te encanta sacarlo de su escondite y recordarle. Olerlo y estar oliéndole a él; acariciarlo como si fuese su mano lo que tocas y no un trozo de cuero. Es el único recuerdo físico que tienes de él, ¿sabes? Por eso, aunque te hace añicos, lo necesitas para sobrevivir. Necesitas tener algo que retenga su esencia por si algún día te olvidas de cómo era él poder sacarlo y recordar.

.

No sé dónde estarás ahora mismo, ni si estarás en algún lugar físico, a fecha de hoy todavía no sé en qué creo. Pero me encantaría creer que todavía estás a mi lado, que todos los días ves cada cosa que hago y velas por mí. Me gusta pensar que cada vez que miro al cielo buscándote, eres tú quien me encuentra primero; que la vida para ti sigue, que estás esperando en algún lugar a que vayamos contigo, a vernos una última vez.

Quiero creer que estás aguardando el momento para abrazarnos y poder repetirte que te quiero hasta la saciedad, hasta que te canses de mí y me mandes callar, aunque sé que eso no lo harías. Estoy tan segura que te encantaría escucharme decirlo…


… pienso que, ahí donde estás, tú no me echas de menos, porque puedes verme y caminar a mi lado sin que yo me entere, pero aquí todo es diferente. No sé dónde estás, qué haces, si estás conmigo o en otro punto geográfico, si estás en los dos. Si estás orgulloso de mí. No sé si estás al tanto de lo que pasa aquí. No sé si sabes que mataría por abrazarte hasta hacerte daño y no dejarte escapar.

Me abandonaste sin darme la oportunidad de demostrarte de lo que soy capaz; por favor, estés donde estés, Enrique, espérame. Necesito volver a verte, just one more time

Te quiero, te quiero, te quiero. Escúchalo cuando antes de irme a dormir te lo susurre esta noche, por si acaso estás sentadito en la esquina de mi cama velando mis sueños.

Gracias por ser la pieza central en el puzle de mi vida.

Te llevo conmigo, siempre.
jueves, 26 de mayo de 2011 0 notas musicales

Something of ours

Espera, no te vayas todavía. Siéntate aquí, conmigo... eso es, pégate un poco más, para que pueda fundir tu mano con la mía y retenerte de por vida. Has cruzado esa puerta cientos de veces, miles de veces, y todavía pareces seguir esperando algo; algo que quizá sea mucho más evidente que lo que pretenden sopesar tus ojos cuando están abiertos. Quédate un poquito más, un segundo más... mientras concentro todas mis fuerzas en intentar comprender cada movimiento de tu mente. Aunque puede que no sea tan buena idea... creo que me estoy precipitando, creo que estoy empezando a predecir algunos de tus pensamientos... Mírame, ya empiezo a temblar otra vez, pero no de la manera que tiemblo cuando te veo aparecer casi de sorpresa después de mucho, mucho tiempo sin vernos. Bueno, no sé qué pronósticos tendrán tus relojes del tiempo, pero los míos se desesperan cada veinticuatro horas que marcan de más... y de menos, de menos cuando sus segunderos también tiemblan al ver tachar otro día impar en el calendario. Pensarás que soy idiota, una insensata que pierde el tiempo a la espera del día treinta y dos de algún mes de duración ilimitada en el que no digamos nada y nos lo estemos contando todo.

Ya está... ahora ya puedo sentirte, ahora vuelvo a respirar el efluvio de tu perfume... pequeñas partículas que se filtran por mis poros y noto cómo me envuelven; como cuando me regalas uno de esos abrazos que me cortan la respiración que sólo tú sabes reanimar momentos después. Espera, creo que voy a guardar mi lateral izquierdo en el bolsillo... Pesa demasiado, supongo que después de perder la cuenta de todos los golpes que ha recibido, es normal que se haya desequilibrado su balanza y pesen cada vez más las irreparables reacciones viscerales de mi cabeza. Supongo que empiezas a pesar demasiado. No, no hables... será mejor no escuchar tu voz para evitar que mis arterias se contraigan y aceleren mi ritmo cardíaco, será mejor evitar una subida de mis niveles de necesidad adictiva para no someterle a un mayor esfuerzo. Shhh... calla, empiezan a temblarme hasta las palabras...

...y hoy creí oir el eco de tu voz al amanecer. Creí estar unida a ti por unas costuras invisibles y que nunca nada nos separaría.
Hay fantasías a las que cuesta renunciar...




Te quiero, desde siempre... y, de momento, para siempre
viernes, 20 de mayo de 2011 1 notas musicales

Agarrada por los huevos

Echo de menos esa noche, mucho.
Echo de menos que te quedes dormidito en mis piernas.
También echo de menos despertarte suavemente con una caricia en la cara, y que me pinches.
Echo de menos tus paranoias y Miedos. Y tu carita al despertar. Tus súplicas de '5 minutitos más, por favor'.
Echo de menos ver como te abrochas los botones de la camisa lentamente, y como te los desabrochabas.
Echo mucho de menos tu "hija de puta" cuando te asusté.
Y que sonrías.

Echo de menos esos ojitos que se te ponen cuando no duermes.
Tus chivateos.
Fumar contigo. Compartir un cigarro por la mañana mientras caminamos.
Echo de menos velar por tu seguridad, que era la mía.
Echo de menos reirme de sus mensajes contigo, al despertar.
Y estar tumbadita en la cama, a tu lado, porque me ofreciste un huequito.
Echo de menos meter las manos en tus bolsillos porque tenía frio.
Y que pases a mi lado y me revuelvas el pelo. Y acaricies mi piel tatuada.
Echo de menos beber contigo. Y estar tirada en una calle a tu lado.

Echo de menos tu olor impregnado en mi ropa.
Y ver tu mirada ojiplática cuando te cuento cosas.

¡Coño! Que te echo de menos a ti.
martes, 17 de mayo de 2011 0 notas musicales

Dreams

Sus pies pisaban la fina arena blanca de aquella playa idílica con la que siempre habían soñado estar. El agua cristalina salpicaba sus piernas, pero aunque estaba muy fría y les mojaba la parte baja de los pantalones no les importaba. El sol arañaba sus rostros mientras los rayos acariciaban su piel encargándose de subir la temperatura corporal.

El brazo derecho de él posaba sobre la cintura de ella, haciéndola cosquillitas de ver en cuando para ver cómo ella se estremecía con su acto. Su mano izquierda jugueteaba con el bolsillo trasero del pantalón de él, escondiéndose en su interior de vez en cuando.

Caminaban, se reían, entonaban esos temas que tanto les hacían sentir, acompasando el ritmo de sus pasos al de la canción, todas ellas lentas, llenas de pasión y dulzura. Quizás esto hacía que tardasen una eternidad y completar cien metros, pero eran sus canciones y no estaban dispuestos a cambiarlas, aunque tardasen dos horas en recorrer su camino.

La brisa marina despeinaba su cabeza, enredando cada fino cabello con el otro hasta convertirse en una gran maraña. ¿Qué importan unos pequeños nudos teniendo en cuenta la situación que se estaba produciendo?

En un acto de solidaridad con ella, pensando en el duro trabajo que tendría que ejecutar a la hora de salir de la ducha y desenredar aquello, separó sus manos de la cintura, se colocó detrás de ella y comenzó a separar y deshacer los nudos, con delicadeza, tratando de no hacerla daño.

Pidió que parase, no quería que su día se convirtiese en un trabajo para él. Aceptó, pero permaneció en esa posición, haciendo de su propio cuerpo su sombra. Pasó sus brazos por debajo de los de ella, entrelazándolos, atrapando la cintura de su compañera. Redireccionó sus cuerpos.

Miraban al mar. Éste estaba siendo testigo del momento mágico que ocurria en la orilla, quería entrometerse, acariciarla a ella también... un ligero oleaje fue suficiente para mojarles enteros y romper el momento. O eso creía. Los cuerpos no se separaron, continuaron unidos, ya nada importaba. Ella echó su rostro hacia atrás mientras acariciaba la cara de él, con dulzura y suavidad. Agachó su cabeza, la miró y posó sus labios sobre ella.

Los cuerpos comenzaron a bailar acompasadamente, lo que empezó como una balada terminó con un sabor a rock and roll difícil de olvidar, se dejó querer cómo nunca lo había hecho por la persona a la que más quería. Descansando desnudos en la arena, una enorme ola de agua helada les azotó.

Despertó empapada. Abrió los ojos y miró a su alrededor. Encontró otro cuerpo desnudo sobre el que posaba su cabeza, y deseó poder quererle tanto como quería al chico de su idílico sueño.
lunes, 16 de mayo de 2011 0 notas musicales

In a moment like this

I don’t wanna feel I need to be alone. There are debts that I must pay, without money, without words. I’ll take some time to learn, to think about these flaws, that took you away from me but I can’t guarantee that tomorrow when I wake up I will forget your love and I won’t miss you. Like the storm cries rain my heart cries pain. And after your decision I still can’t find a reason to stop loving you. If I run away, I can’t escape from you.

I don’t wanna fight against something I feel, my wings are tied to you but yours are flying free. And tell me if there is a way to have another chance I’d sell my soul for you so you know that is not true.

And I will never forget the way you changed the colors of my life I wish you could understand I’ll be in the darkness again if u decide that the end is just your way to survive. Forgive me now if I lie when I say that tomorrow when I wake up I will forget your love (I won’t miss you)those days we spent together (like the storm cries rain) and I won’t miss you (my heart cries pain). I still can’t find a reason (to stop loving you) and I know that the truth is that I’ll never get away from you.
martes, 10 de mayo de 2011 0 notas musicales

Esta noche

Esta noche nos iremos a rockandrolear a la keli de mi viejo con dos copas de más. No me vengas diciendo que no quieres volar... esta noche no pienso parar.

Esta noche tu y yo juntos en la puerta de un bar, me da igual quién entre o salga, tu no mires atrás. Esta noche estoy en celo, cura mi enfermedad, en tu boca veo el cielo y en tus ojos siento el mar.

De camino para casa nos vamos a lamer, cómeme como si fuera ésta tu última vez. Boca arriba, boca abajo, puestos del revés, tu ya sabes lo que digo... arráncame la piel.

Esta noche mi guitarra suena mucho mejor, sin motivo y sin razón estoy perdiendo el control. Rock and roll toda la noche hasta que salgo el sol, no siento frío ni miedo, hoy tengo ganas de acción.

Esta noche hay luna llena y se ha empapado en alcohol, por debaj de mi falda encuentras la solución. Vámonos pa' la playa, aquí hace mucho calor.
jueves, 5 de mayo de 2011 1 notas musicales

Culpable

Si a alguien tengo que echarle la culpa de todo… es a Fernando González Miguel (a.k.a Nando).

Sip. A él.

Culpable de haberme metido en la cabeza hace años la idea de tocar la guitarra hasta morir. Las ganas de desgastarme las yemas de los dedos de la mano izquierda día tras día, tarde tras tarde hasta terminar con ellos peladitos peladitos.

Culpable de haberme hecho perder la vergüenza con la gente, habiendo sido con él la primera vez que hablé durante un largo período de tiempo con una persona a la que admiro (siendo él el más admirado por mi, de hecho) sin esquivar miradas, sin silencios incómodos ni conversaciones forzadas, sin nervios (esfumados a los tres minutos de hablar con él, al verle entrar bien que estaban a flor de piel ^^).

Culpable de mis sonrisas con sus palabras, con sus acciones, con su actitud alocada y su risa.

Culpable de enseñarme la realidad, de demostrarme que aquí todos somos iguales.

Culpable de despertar mis ganas de dibujarle cada dos por tres. Ciertamente, no porque sea él, sino porque sus poses son demasiado vivas y es imposible ignorar la llamada de la foto y aguantarse las ganas de dibujar rock.

Así es, él es el puto rock and roll en persona. Es el sexo y las drogas. Es la noche. Es la guitarra aullando por la libertad. Es la música.

Es las ganas de disfrutar. Las de hacer disfrutar a los demás viéndole a él sintiendo.

Y, después de haberle culpado… le doy las gracias.

Siempre he dicho que Nando es una estrella (independientemente de que sea un rockstar*) que brilla con luz propia. Ts, no es así. Es el puto firmamento entero. Él es capaz de hacer cualquier cosa que se proponga, tiene a los dioses de su lado. Puede hacernos sentir todo cuanto desee. Porque sí, porque tiene el don de manejar las emociones de los demás, por los menos las mías. Ninguna melodía de guitarra me había hecho llorar (ni me ha vuelto a hacer llorar que las que él hace en Por verte sonreir).

Me ha enseñado a crecer, a madurar. A valorar y a aprovechar cualquier oportunidad que se me presente. A sentir la música, a vivirla. A no dejarme engañar por las apariencias. De él he aprendido que las ganas de superación han de ser infinitas. A amar el rock and roll. A querer más. A no perder la esperanza, todo lo que tiene que llegar, llega. Me ha enseñado que componer es algo maravilloso, y que es maravilloso que él sea capaz de componer como lo hace.

Me encantaría que todos tuviéramos una parte de Nando dentro. Una parte musical, por supuesto, y otra compositora. Pero, ante todo, una parte enorme de personalidad. Porque, dejante a parte sus dotes artísticas, su mayor arte es su personalidad. Y su sonrisa, claro.

… Nando forma parte del todo de todos.
Por la sinceridad de tu sonrisa, por la sinceridad de tus ojos verdes, por la sinceridad de tus palabras… gracias Nan. Sin ti no hay magia. No hay nada.

Gracias por haberme descubierto el estupendo mundo de las seis cuerdas, acordes y púas. Por enseñarme inconscientemente que cualquier problema puede solventarse acunando una guitarruca.

Gracias por desnudarme, por quitarme el velo de la vergüenza que tan malos ratos me ha hecho pasar con esa conversación en la barra del Costello.

Gracias por estirar las comisuras de mis labios hacia arriba con tus pequeños detalles.

Gracias por haberme metido en este mundo de locos llenos de sólos, plagados de amplificadores, pedales y talk box… cargado de vida.

Gracias por dejarme vivir tú rock and roll. Te debo una cervecita y, si, ¿por qué no? Me apetece, así que lo hago… te mando un besoructo, como dirías tú :)


… “Di pene. Ahora di algo más fuerte, uuuuhhmmm, ¡testículo!

lunes, 2 de mayo de 2011 0 notas musicales

Cinco años atrás

Me dediqué a amarte con los ojos; luego, empecé a hablarte:
Si pudiera sumergirme en tu silencio… sin suplicarte, ni pedirte… sin llorarte… aceptando que te vas…
Si pudiera admitir que no volveré a tenerte entre mis brazos, a reír entre tus labios… a nadar en tus ojos…
Si sólo pudiera decirte adiós, si te dejara marchar… No puedo… Me dueles demasiado… Te me llevas la vida… Adrià, amor mío…
Ven, entierra tu cabeza en mi regazo… No te vayas todavía… no, sin despedirte…
¿Te estás muriendo porque no quieres vivir? ¿O es que ese laberinto oscuro te ha llevado al olvido?... Si me dejaras entrar en tu ausencia y recordarte que eres… que aún sigues siendo… que estoy aquí… que estamos…
¿Te habrás perdido en ti mismo? ¿Quién si no tú podrá salvarte?
No permitas que tu alma te olvide, porque si se niega a ti, me está negando también a mí…
Sigo esperándote, no me dejes rendirme… No te rindas… ¿Has olvidado que te espero?... A nuestro amor todavía le falta derramarse…
¿Sabes, amor mío?, fuera hace un sol maravilloso… ¡Ojalá pudieras verlo!
Nos hemos perdido un verano… No nos perdamos la vida.
sábado, 30 de abril de 2011 0 notas musicales

Carta del subconsciente al consciente.

[Consciente]
[Subconsciente]

Son en este tipo de noches, en esas en las que te encuentras sola y te arden los ojos, cuando te das cuenta de que le echas de menos.

Echas de menos esas noches maravillosas que pasabas hablando, compartiendo y riendo con esa persona tan estupenda que conociste. Te encantaba descubrirle cada día un poquito más. Llegó un punto en el que si no hablabas un mínimo con él en tres días, le echabas de menos. Se convirtió en un ser esencial en tu vida facebookiana. Necesitabas estar de chatloteo con él, lo pasabas tan bien…

Te encantaba cuando te saludaba; te parecía tan surreal. Él saludándote a ti, porque, aunque sabes que no hay que ponerles a un nivel inexistente, sigue haciéndote ilusión. Mucha. Porque no es un cualquiera, claro que no. No es uno que puedas ver cada dos fines de semana en Madrid. Es mucho más que eso. Y te encantaban. Claro que te encantaban las noches hablando con él. Es imposible que no te gustasen.

Aun te acuerdas cuando él te hizo la chica más feliz del mundo. Sólo bastaron tres palabras: “¿me lo regalas?”. O una frase: “los voy a poner en mi casa”. Te arrancó una sonrisa del tamaño de la luna cuando te dijo “si te quedas la última tendrás que venirte a echar unas cervezas”. ¿Cómo no coger cariño a esas conversaciones?

Lo bueno de todo esto es que aunque eches de menos hablar con él por las noches, entiendes a la perfección la situación. Por eso no te importa que sea así, de hecho, lo ves hasta necesario.

Lo bueno de él es que a pesar de andar liadísimo con todo lo que se la he venido encima (que no es poco), sigue siendo la misma personita que conociste hace meses. Aunque ya no hayan conversaciones con adulaciones ni cumplidos. Aunque las palabras bonitas y sus abracicos y besos cibernéticos cada vez que le decías algo agradable ya no estén presentes por la red, sabes que él sigue ahí. Aunque hayan llegado tres mil personas más dispuestas a decirle lo mismo que tu (aunque seguro que ninguna con tanta sinceridad como las que decías), aunque las conversaciones se limiten a cuando le ves en persona… lo sabes, sabes que sigue siendo aquél chico que tanto te sorprendió conocer, por el que decidiste apostar y poner la mano en el fuego.

Y bien apostado, muñeca. No te has confundido. Él va a seguir sorprendiéndote siempre, tanto personal como musicalmente, porque él es un ser incomparable. No hay humano semejante a él. Si algo le debes, es el haber ayudado a realizarte como persona. Tal vez no te hayas dado cuenta, pero ha sido él quien te ha hecho madurar, pequeña. ¿Por qué? No lo sabes, ni lo sabrás nunca, pero es así. Invítale a una cerveza cuando le vas otra vez, que el muchacho se la ha ganado con creces.

¿Con creces? Claro, con creces. No se puede ser como es él gratuitamente, algún beneficio debe obtener por tu parte por alegrarte la existencia con lo que hace, y un par de cervecitas no están mal, ¿no?

Dale las gracias otra vez, anda, que seguro que esboza una sonrisita pequeñita al verlo.

Gracias, Pedro.
Gracias por creer, por apostar, por dejarte la piel, por dejar que el rock and roll fluya por tus venas. Por hacer que fluya por las nuestras.
Gracias por ser tan humano. Por seguir ahí, donde empezaste, en la tierra y no haberte creído una estrella (aunque lo seas).
Gracias por aquellas noches de conversación. Bien consciente eres de la ilusión que me hacía compartir momentos así contigo, aunque fuese a través de una pantalla.
Gracias por dejarme conocerte y abrirte. Por dejar meterme en tu vida de repente. Por aceptarme sin conocerme de nada.
Gracias por ser como eres gratuitamente sin esperar nada a cambio.
Gracias por hacerme feliz con todo lo que haces.
Demonios, gracias por todo.
(Y dale las gracias a tu madre de mi parte por haberte dado a luz y criado de esta forma. Por haberte hecho brillar en el firmamento e iluminarnos la vida a los demás).

Gracias, gracias, gracias.


jueves, 28 de abril de 2011 0 notas musicales

Él es.

Son sus cejas.
Son sus penetrantes ojos marronesoscuroscasinegros.
La forma de éstos.
Son sus pelos perfectamente despeinados.
Es su barba cuidada.
Es su boca.
Su media sonrisa (de rigor o no), aunque a él no le guste.
Son sus camisas de cuadros.
Son sus pantalones vaqueros pitillo.
Son sus botas de guiri, pero guiri de los de antes.
Son sus abrazos al terminar los conciertos.
Son sus besos en la mejilla.Es su capacidad para hablar.
Es su forma de escribir.
Es su particular forma de hacer sonreír.
Es su alegría compartida.
Son sus ganas.
Es su esfuerzo.
Es su gran modestia.
Son sus noches en vela.
Son sus experiencias.
Son sus nuevos acompañantes.
Es su aventura.
Es su oportunidad.
Es la oportunidad que nos brinda a los demás de ver algo muy grande.
Son sus letras.
Son sus melodías.
Es su forma de sentir.
Es su cualidad para hacer todo bonito.
Son sus aptitudes.
Es su actitud.
Es su capacidad para hacernos llorar.
Es su forma de contar.
Son sus maneras.
Son sus historias.
Es su voz.
Es su guitarra.
Es su piano.
Son sus manos.
Son sus enseñanzas.
Son sus alabanzas.
Es su agradecimiento por lo innecesario.
Es su plenitud.


Es Jorge Marazu y por todo esto y más, hoy por hoy, apuesto todo, todo, todo, por su música. Hasta el fin del mundo.




jueves, 21 de abril de 2011 0 notas musicales

La pasión de Cristo

Valiente película de Gibson.
Un filme que muestra dureza impresa en imágenes... y es muy difícil de ver. Se podría decir que es incalificable, puesto que cuando uno termina de verla no sabe con certeza qué decir de ella, qué opinar. . . No aburre en ningún momento, aunque, ciertamente, sólo he visto la mitad, ya que me tapaba los ojos cada dos por tres.


Momento en el que Cristo se limpia la sangre con una sábana blanca
ofrecida por una mujer. Más tarde en ella se verá impresa la cara de
Jesús en sangre.

Sabía que era un filme duro, y por supuesto, y sin que ello tenga nada que ver para poder valorar el filme como bueno o malo, que era religioso. No creo que en mi vida haya tenido que cerrar tantos los ojos al ver unas imágenes en la pantalla. Es un film cruel, desgarrador, sangriento. Hace sufrir. Las imágenes se te quedan en la retina y grabadas en la cabeza y, si quieres entender algo, has de leer, –excelente idea la de no doblar la película y dejarla en su V.O. en los dialectos de la época, latín y arameo- . Es entonces cuando te das cuenta del poder de las imágenes ya que sin entender nada, sólo viendo, puedes sentir; sufres, padeces… una mirada es un todo en este largometraje. Un gesto, un gemido, una palabra sin entender, eso señores, es cine.

Que nadie acuse a este filme de comercial, pues puede pecar de todo menos de eso.

Una buena fotografía, una buena banda sonora, una interpretación de Jim Caviezel magnífica (cierto que parece que sufra de verdad, es un papel muy bueno), además de las interpretaciones del resto del elenco. Independientemente del gran parecido físico entre el actor y la imagen conocido por todos de Cristo, el mero hecho de que las inicales de él coincidan con JesuCristo pone los pelos de punta. Mas si éste, al inicio del rodaje, contaba con la edad de 33 años (edad a la que murió Cristo).


Momento de máximo sufrimiento transportando su cruz.

Tardé en ponerme a pensar si La pasión de Cristo era una obra maestra o un dantesco festival de sangre (ya que al parecer, esta película la odias o la amas, no hay término medio), es un shock muy fuerte. Aun ahora todavía me debato entre si se podría haber ahorrado algo de crueldad y sangre o no, aunque el efecto buscado no sería el mismo, y la verdad, modificada sería. Veo en La pasión de Cristo una fuerza en las imágenes magistral, una puesta en escena realísima, un dolor, un sufrimiento, un temor por lo que puedan ver tus ojos al segundo siguiente que da miedo. Cuando te das cuenta, ya estás allí. Estás dentro de la película, se te ha olvidado que estás sentada en el salón de tu casa, que las imágenes que ves no son reales y que estabas comiendo unas deliciosas palomitas.

Judas y Cristo, momentos antes de ser vendido.

No voy a engañar a nadie. Reconozco que La Pasión de Cristo es una película difícil de digerir, al margen del credo de cada uno. Y, desde el aspecto más puramente cinematográfico, aplaudo todos y cada uno de los elementos que la componen, desde los actores –perfectos todos y cada uno de ellos- hasta la puesta en escena, pasando por la fotografía, la música, el sonido… no hay que olvidar que esta es la visión del cineasta sobre el Nuevo Testamento, sí, pero siempre desde un punto de vista tan respetuoso como respetable, tan hiperrealista como brutal.

Hay escenas inolvidables. Aquella en la que Jesucristo clava su débil mirada en el cielo y dice a duras penas “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. De las películas que se han hecho sobre Jesús, que se pueden ver una a una todos los años bien repetidas en Semana Santa, creo que Gibson es el que más y mejor se ha acercado a la pasión, pero claro, parte con ventaja al concretar simplemente con uno de los aspectos más importantes de la vida de Jesús, su muerte, aunque a veces al cineasta se le puede tachar de cruel al mostrárnosla casi tal y como fue y hacer sufrir hasta al espectador más duro e indiferente, concepto que, creo, no abundará entre las personas que la hayan visto.


María Magdalena, Vírgen María y San Juan

Por primera vez en mi vida no sé cómo calificar este filme. Tengo 19 años, quizás demasiado joven para haber visto un buen numero de buenas películas y poderme considerar algo experta o conocedora del cine, pero con criterio suficiente como para haber podido tener mi propia opinión sobre lo que el buen cine es.

Estoy anonadada. Mel Gibson me ha sorprendido, impactado, me ha hecho llorar, padecer, sufrir, rabiar… Me ha sorprendido que el cine pudiese llegar a ser tan real.


Cristo levanta a María Magdalena del suelo tras haberla salvado
de la lapidación a la que iba a ser sometida


Entro en el llamado “público demasiado sensible para ver este filme”, La pasion de Cristo es dura, durísima, pero el que se atreva a juzgar que tire la primera piedra.


Mejor escena del filme. Cristo en el taller realiza una mesa, mientras
María le llama para ir a comer.
lunes, 18 de abril de 2011 1 notas musicales

Improperios

Se vieron por la mañana, charlaron, se miraron, idearon… poco más.
Por la tarde-noche volvieron a verse, desde posiciones distintas. Él dentro, ella fuera. Quedaron para verse en un ratito, mientras él la dejaba al cuidado de sus camaradas. Pero sus camaradas no la cuidaron demasiado, (bueno, si la cuidaron, pero ellos también tenían sus necesidades y debían saciarlas a golpe de tequila), así que tuvo que llamarle para informarle de sus movimientos.

Cambiaron de lugar, y se encontraron todos ahí, menos él. Entre todos mataron la noche a base de Arehucas, cervezas y tapones de Jack Daniels, y cuando ya se iban de ahí apareció él, sonriente, feliz.
Él se quedó dentro, mientras ella y uno de los camaradas de él, apuraban en la calle los últimos tragos de su botellín. Él, dentro, destaponaba una botella de agua. Salió, caminó hacia ella y, con dulzura, observó la rodilla de ella, con una mezcla de asco, grima, dolor y compasión en su mirada.

Caminaron.

El pelotón se paró en medio de la calle. Él, decidido, defendía la idea de marcharse al hotel; los demás nos opusimos. Aún quedaba una última copa en el bar de la calle paralela. Mientras se discutía el plan, ella decidió jugar con su querido juguetito del frenillo y él, con la cara que siempre pone, se quedó observándolo.

- Pues al besar no se nota, al menos si tiene piercing en la lengua el otro.
- ¡¿Cómo?! ¿Qué se me han adelantado? Yo tenía que estrenarlo :(

Para convencerle, ella le agarró el bracito, con cariño, sabía que después de lo que le acababa de decir esa era la solución. Aceptó encantado. No tenía ninguna intención de irse al hotel sólo…

Entraron, observaron el panorama. Los camaradas de él y la de ella, marcharon “al fondo a la derecha”, así que ellos estuvieron esperándoles, sin saber realmente dónde estaban, mientras ella se congelaba por el frío aire que salía del techo y él la agarraba para que se calmase.

Salieron a los 3 minutos de estar ahí. Dirección: hotel. La compañera de ella sabía que eso no era lo correcto, al día siguiente tendrían que dar explicaciones y no estaba por la labor. Pero el poder de convicción de unos y de otros, y las propias ganas que tenía fueron suficientes para no cambiar la ruta y no tomar la dirección contraria a la de los acompañantes.

Caminaron. Ella, sin saber muy bien por qué, comenzó a mostrar su cochino arte por el camino, dejando a todos flipados, descojonados… pero, oye, ella se acababa de ganar a los tres. Y lo sabía. Sabe que con eso consigue que todos la miren de otra forma… es raro ver algo así en una mujer. (Seguían caminando con los brazos entrelazados).

Entraron. Comenzaron los gritos. Uno de los camaradas del inicio (a partir de ahora será bautizado como Camarada 1) desde arriba gritaba al camarada (Camarada 2) que estaba abajo, mientras el de seguridad suplicaba que no se armase jaleo (te invito a pisar los charcos desde mi hotel hasta tu barrio!). Ascensor. Camarada 2 y su colegui se dispersan, intentan entrar en puertas ajenas. Mientras tanto, los demás se van a la habitación. Entran. Lo primero que ve es una Fender encima de la cama. Duda. Se pone nerviosa. Sabe que no debería, pero se sienta y empieza a tocar flojito, no muy alto, que la pueden escuchar. Vuelven. Coge la guitarra Camarada 2. Wow.

Él, cansadico, se tumba en la cama. Ella sigue sentada, no le parece lo correcto (no de momento). Charlan. Se ríen. ‘Me voy, que mañana tengo que ir a Misa’. Risacas a más no poder. Ha llegado el momento en el que ella decide posar su espalda sobre las sábanas, así se está más a gusto. Continúan charlando, disfrutando de la compañía. Ella estira el brazo derecho. Él hace lo mismo con el izquierdo. Poquito a poco, las manos se van acercando, hasta que se entrelazan. Se quedan así un buen rato, mientras él va cerrando los ojitos poco a poco. Entra Camarada 1. ‘¡Mírales! ¡Pero si están de la manita!’. Difícil situación cuando él decide sentarse al lado de ella. No importa, cada uno a lo suyo. Agarra la Fender, ella se queda anonadada, pero no suelta la mano de él.

Vuelven los momentos estelares de ella. Camarada 1 se queda completamente alucinado. No puede parar de reír. La abraza. ‘Tía, eres mi ídola. Te voy a llevar de gira conmigo! Di “Pene”. Ahora algo más fuerte… “Testículo”, jajajajajaja’. La habitación estalla en risas. Han llegado a un punto en el que ya todo da igual, lo que tenga que ser, será.

Él gira su cuerpo un poquito. Su pierna pasa por encima de la de ella. Se quedan quietos, pero sus manos siguen moviéndose. Los dedos se acarician. Les gusta mucho la sensación.

- ¿Y si apagáis alguna luz no estaréis mejor?

Él estira el brazo derecho y apaga la lucecita que tienen al lado. Sus manos siguen entrelazadas, sus miradas se cruzan. Se acercan poco a poco. Se besan. Sus labios bailan a la vez, y las lenguas juegan al pilla pilla. A pesar de la situación y la compañía, ella consiguió estar a gusto, sin incomodarse. Todo lo contrario, estaba muy cómoda con él, a pesar de escuchar comentarios al respecto de la situación de los demás acompañantes.

- ¡EH! ¡PUES EL PIERCING SE NOTA!

Risas por parte de todos. Siguen a los suyo.

Camarada 2 abandona la habitación. Ellos continúan; ya nada les importa. La noche sigue adelante, ellos también. Los besos cada vez se vuelven más pasionales, con más fuego.

[…]

Él se levanta, vuelve a la cama con ella, que le esperaba tapada con la manta.

- Estás ardiendo, pareces una estufa.

Posa su mano en la frente de ella para ver si no se estaba poniendo malita, con fiebre. Ella asegura que está bien, pero él insiste en que su cuerpo arde.

- En serio, estás a 40 grados…
- Estoy bien, no te preocupes. Es el momento.
- ¿Segura?
- De verdad, estoy perfecta. Mejor imposible.

Siguieron abrazaditos. Sus cuerpos se tocaban; las bocas se buscaban buscando un beso de despedida.
miércoles, 13 de abril de 2011 1 notas musicales

Días surreales. Personas reales.

Ha llegado a un punto en el que todo le parece muy surreal. Demasiado. Ciento cincuenta y ocho días han pasado y, en este tiempo, ella ha crecido. Se ha hecho más madura, pasó de los dieciocho a los veinticuatro de un salto, aunque haya gente que diga que todavía es muy niña. Ostia, pues claro que lo es, sólo tiene diecinueve, aunque físicamente aparente cinco más. Pero, digan lo que digan, ella ha cambiado. Se ha hecho más adulta de lo que esperaba, antes de tiempo tal vez.

Y esto tiene una desventaja para ella, y lo sabe, pero le gustan los retos. Sabe también que debería hacer más planes con la gente de su edad, salir, beber, el rollo de siempre… pero le gusta mucho más perderse por locales de música en directo, con gente que incluso le dobla en edad… pero esas personas son sus amigos. Tal vez no sean los más íntimos, pero nunca le han fallado, siempre han estado ahí para darla conversación, para reír, para pasar un buen rato. Han sido ellos los que la han ayudado a crecer.
Pero, volviendo a lo surreal. ¿Por qué es surreal? Ella lo sabe, conoce todo, pero no deja de sorprenderse con cada paso que da.

Surreal porque nunca pensó que le conocería. Que conocería a aquella persona que la ha enseñado, inconscientemente, todo. Con el que tantas veces soñó mediar conversación o, simplemente, intercambiar una mirada. Pero ocurrió. Él llegó, apareció una noche por un garito madrileño acompañado de sus amigos. Y se miraron. Y hablaron. Hablaron durante mucho tiempo, para sorpresa de ella, que se creía tímida e introvertida. Sí, si algo tiene claro la muchacha es que él cambió su forma de ser, y con ello, su vida. Jamás creyó que pudiera compartir tanto con él… una conversación de música, su cara a cinco centímetros, y todo lo que vino después.

¿Veis? Primera cosa surreal.

Ella estaba convencida de que jamás se volvería a enamorar. Y lo hizo. Lo hizo de muy buena gana, con fuerza, con pasión… de una forma verdadera. Y sigue enamorada de él, pero ha aprendido a no llorar. Sabe que si tiene que pasar, pasará; ella no va a sufrir más por él, prefiere esperar. Y si nunca logra conseguirle, no pasa nada, porque es feliz. Muy feliz queriéndole en silencio (otro símbolo de madurez. Ella antes lloraba por las esquinas cuando no la hacían ni caso, se quedaba sin ganas de nada. Ya no. Ahora sabe que la vida sigue, con o sin él. Y no se va a quedar quita; no va a dejar de aprender de otros mientras le espera. No. Ya no).
Y le parece surreal porque ha conseguido lo que ya creía imposible. Él, cada día que hablar, le devuelve la ilusión, y la hace sentirse importante cuando le cuenta sus novedades, o cuando hace comentarios bonitos sobre ella a los demás. Surreal porque él aprecia su arte más que ella.

¿Más?

Nunca pensó que lo haría, que se adelantaría a todos los demás, que gozaría de un privilegio tan importante para ella. Tenía como imposible compartir tanto con él. Es un tipo grande; el más grande de los pequeños, y él y ella han vivido juntos algo muy bonito… y único.
Sí, porque él sabe cómo tratarla. Conoce las palabras mágicas para hacerla sonreír, para hacerla feliz. Y a ella le encanta la complicidad que tiene con él, y sabe que le debe demasiado… sigue siendo surreal haber llegado hasta ese punto con él.

¿No os convence todavía?

Surreal porque una buena noche llegó él y le regaló una de las cosas que más ilusión le podía hacer. ¿Por qué surreal? Pues porque le conoció esa misma noche. Tan sólo llevaban quince minutos hablando y ya se lo propuso. Le hizo la chica más feliz del mundo gratuitamente. Pero aquí hay una segunda parte. Él, días después, quiso hacerla todavía más feliz. Le propuso un viaje. Un viaje para conocer, para presenciar el inicio de lo nuevo. Una travesía para disfrutar, desinhibirse, emborracharse, hacer fotos y añadir conocimientos geográficos. Le regaló uno de los mejores días de su vida.

¿Es o no es surreal el día a día de la chica? A ella todavía le cuesta creerlo… y no encuentra la forma de agradecer todo a todos, ¡son tantas las cosas que hacen por ella!

… ¡y esto se acaba de quedar sin conclusión final!
 
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