domingo, 27 de marzo de 2011

Hasta aquí podíamos llegar.

Hasta aquí podíamos llegar. Os conozco, sé como sois y de qué palo vais. Vosotras, por el contrario, creéis saber cómo soy y de qué palo voy. ¡Ay bonitas, qué equivocadas estáis! Ni de lejos sabéis quién soy; podéis creer que me conocéis a la perfección, que sabéis lo que pienso a cada momento, incluso que me tenéis pillada por los huevos… Apariencia. Creéis que me domináis por ser mayores que yo en cuanto a edad (física, vuestra mental no alcanza los dieciséis añitos), que sois mejores por conocerles desde hace más tiempo. Qué vais primero. Qué sois las reinas del garito, a las que todos conocen e idolatran (já). Creéis saberlo todo, y no sabéis nada. Mentís, y creéis que me creo vuestras mentiras. Pero, ¿sabéis que es lo peor? Que sois vosotras las que os las creéis. Llegáis a un punto en el que creéis que aquello que decís es completamente cierto y, queridas, con doce años es normal que eso ocurra, con los vuestros, no. Pensáis habérmelo enseñado todo del mundo del rock and roll. ¡Niñas! Que yo también llevo aquí dentro mucho, mucho tiempo, pero no de la misma forma en la que estáis vosotras. Si estoy aquí, es por la música. Ni por músicos, ni por post-conciertos, ni ostias. ¡Y me la suda! Me la suda que lo leáis y os deis por aludidas (no todas, ahora mismo salvo a una personita de todas). De hecho, también lo hacéis, ¿no? Aquí todas usamos las redes sociales y medios de expresión para decirnos las cosas de forma subliminal, pero tanto vosotras sabéis que lo voy a leer y que voy a saber que va por mí, tanto yo sé que tarde o temprano lo leeréis y os deis por aludidas. Si hay algo que no me gusta de esto, no es el hecho de que intentéis poneros en medio siempre, con cualquiera con el que esté (podríais haber disimulado un poco, guapitas), sino que hayáis conseguido lo que queríais, que os prestase atención y os dedicase una entrada en el blog. Pero es que ya me he cansado de ignoraros, lo de ayer fue la gota que colmó el vaso, no estoy dispuesta a soportar que tratéis de meteros en mi noche, en mi vida, en mi ambiente. Ni en mis conversaciones. No necesito lecciones de madurez (y menos vuestras), ni que me aconsejéis sobre lo que he de hacer o dejar de hacer, porque voy a seguir haciendo lo que me salga de la punta de las tetas. ¿Sabéis lo mejor? He hecho algo que vosotras no haréis nunca. Lo he hecho primero, ¡antes que nadie! Y no sabéis lo maravilloso que es. (Para que veáis, he aparecido más tarde y he llegado más lejos sin recurrir a vuestras tácticas). … no necesito bajar de donde estoy, estoy muy bien aquí arriba.

1 comentario:

Paula dijo...

Brutaaaaaal!!! =D

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