... y descubrí a una de las personas más interesantes que he conocido hace años. Tal vez por su forma de hablar, su capacidad para dejarte sin palabras con cómo se expresa. Tal vez sus dibujos. O su afán por la literatura y las series lo que haga de él un tipo con traje.
Me sorprendió muchísimo la facilidad con la que una habla con él, sin conocerle de nada. La capacidad que tiene para hacer que los demás confíen y le cuenten sus historias, su vida. Y ahí está él. ¿Has tenido un día de pena? Abre su ventanita, que él está detrás de la pantalla dispuesto a ejercer de psicólogo y convertir tu día de puta pena en una noche no tan mala -impala 67- y terminar yéndote a la cama con una media sonrisa.
¡Y encima prometí invitarle a un chupito -o dos, o tres, los que sean- de ron miel!
jueves, 8 de septiembre de 2011
0
notas musicales
Conocí a un tipo multiconocido en el pueblo. ¿Quién no había oído hablar de él?
Tengo que escribir una entrada en el blog en el tiempo que tarden en hacerse unas palomitas en el microondas.
Yo me fui teniendo todas las cosas claras en mi cabeza. Dos días antes había estado con él y todo había ido muy, muy bien, creía que las cosas empezaban a coger rumbo de nuevo, todo volvía a tener sentido.
Y un día aparece SJ, se metió en mi cabeza y se puso a remover todo hasta tal punto de hacerme olvidar todo con lo que me vine. Que hijo de puta. Se metió de cabeza y de ahó no quiso salir. Él se lo ha buscado, ahora es a mi a la que no le sale de los cojones sacarte de dentro.
Yo me fui teniendo todas las cosas claras en mi cabeza. Dos días antes había estado con él y todo había ido muy, muy bien, creía que las cosas empezaban a coger rumbo de nuevo, todo volvía a tener sentido.
Y un día aparece SJ, se metió en mi cabeza y se puso a remover todo hasta tal punto de hacerme olvidar todo con lo que me vine. Que hijo de puta. Se metió de cabeza y de ahó no quiso salir. Él se lo ha buscado, ahora es a mi a la que no le sale de los cojones sacarte de dentro.
Hace cuatro o cinco años (ya he perdido la cuenta), conocí a una personita muy especial, de hecho, es la más especial del mundo, del cielo, del universo entero si me permiten. No conozco humana mejor.
¿Por qué si es tan especial no he hablado nunca de ella y, sin embargo, dedico entradas y entradas a las mismas personas una y otra vez? Es más fácil de lo que creéis. Ella es tan jodidamente especial que nunca encuentro las palabras adecuadas para dedicarle. Muchos días abro un nuevo documento de Word y empiezo a escribir, pero mi dedo meñique, que es más sensible que mi cabeza y corazón y sabe lo que siente la gente, se estira hasta el “delete” una y otra vez, diciéndome que no es suficiente lo que he empezado a escribir, aunque yo creyese que estaba empezando a ir bien encaminada.
Tal vez ahora, que tanto te echo de menos tras estar dieciséis días sin verte consiga decirte todo lo que quiero por aquí (aunque sé de sobra que eres consciente de lo que eres para mí, pero quiero que quede constancia de por vida y, cuando seamos viejitas, releer esto y reírnos mucho, mucho).
La verdad es que no me acuerdo de cómo nos conocimos exactamente. Creo recordar que mi compañera de clase se marchó de intercambio y ella se sentó a mi lado. ¿Por qué? Un misterio sin resolver, pero sé que después de llevar cinco días sentada con ella le dije que se viniese un viernes por la tarde a mi casa.
Y ella aceptó. Me acuerdo que ese viernes me llamó por la tarde porque no encontraba la calle y cuando salí a buscarla estaba parada a 10 metros de su destino. Sé que subimos a la terraza y fumamos cachimba.
Ahí fue cuando oficialmente empezó todo.
Después de ese día han venido, por lo menos, cuatrocientos cincuenta y seis viernes a su lado. Cuatrocientos cincuenta y seis tardes con la persona de mi vida (me encantaría ser chico y enamorarme de ella, una pena ser todo lo contrario).
Sé que he tenido tres mejores amigas en diecinueve años, pero ninguna ha sido como ella.
Con T, la primera de todas, crecí, literalmente, pues nos conocimos en parvulitos y seguimos juntas muchos años en el colegio. Pero las cosas se tuercen, y un segmento de nuestra amistad se giró un poquito, muy poquito, pero suficiente.
Compartir mi vida con A me hizo crecer tres años de golpe si quería seguir a su lado.
Con Lidia todo ha sido siempre distinto. No he tenido que sufrir, ni madurar precipitadamente. Gracias a ella me he convertido en lo que soy, porque todo lo hace fácil. A su lado no hay obstáculos ni barreras. Ya se encarga ella de quitar antes las piedras del camino y borrar la sangre de mis errores. Así es ella.
¿Lo bueno que tiene? Que si te tiene que decir algo bueno, te lo dice corriendo. Si te tiene que regañar por algo que has hecho, también lo hace. No se calla, se preocupa por mí, y para mi eso es lo más importante.
Con la mano en el pecho y sin cruzar ningún ápice, juro que tengo la mejor amiga del mundo.
Juro que mi vida sin ella se va a la puta mierda.
Juro que todo a su lado tiene sentido.
Juro que no haber conocido persona más bonita hasta que la conocí a ella.
Juro que estos dieciséis días sin ella se están haciendo eternos.
Juro que sus veinte van a ser increíbles, o por lo menos, mejores que los diecinueve.
Juro que mis veinte van a ser increíbles, porque la pienso seguir teniendo a mi lado, aunque la tenga que raptar y atar a una silla para que no se libre de mi.
Juro no concebir mi vida sin ella.
¿Por qué si es tan especial no he hablado nunca de ella y, sin embargo, dedico entradas y entradas a las mismas personas una y otra vez? Es más fácil de lo que creéis. Ella es tan jodidamente especial que nunca encuentro las palabras adecuadas para dedicarle. Muchos días abro un nuevo documento de Word y empiezo a escribir, pero mi dedo meñique, que es más sensible que mi cabeza y corazón y sabe lo que siente la gente, se estira hasta el “delete” una y otra vez, diciéndome que no es suficiente lo que he empezado a escribir, aunque yo creyese que estaba empezando a ir bien encaminada.
Tal vez ahora, que tanto te echo de menos tras estar dieciséis días sin verte consiga decirte todo lo que quiero por aquí (aunque sé de sobra que eres consciente de lo que eres para mí, pero quiero que quede constancia de por vida y, cuando seamos viejitas, releer esto y reírnos mucho, mucho).
La verdad es que no me acuerdo de cómo nos conocimos exactamente. Creo recordar que mi compañera de clase se marchó de intercambio y ella se sentó a mi lado. ¿Por qué? Un misterio sin resolver, pero sé que después de llevar cinco días sentada con ella le dije que se viniese un viernes por la tarde a mi casa.
Y ella aceptó. Me acuerdo que ese viernes me llamó por la tarde porque no encontraba la calle y cuando salí a buscarla estaba parada a 10 metros de su destino. Sé que subimos a la terraza y fumamos cachimba.
Ahí fue cuando oficialmente empezó todo.
Después de ese día han venido, por lo menos, cuatrocientos cincuenta y seis viernes a su lado. Cuatrocientos cincuenta y seis tardes con la persona de mi vida (me encantaría ser chico y enamorarme de ella, una pena ser todo lo contrario).
Sé que he tenido tres mejores amigas en diecinueve años, pero ninguna ha sido como ella.
Con T, la primera de todas, crecí, literalmente, pues nos conocimos en parvulitos y seguimos juntas muchos años en el colegio. Pero las cosas se tuercen, y un segmento de nuestra amistad se giró un poquito, muy poquito, pero suficiente.
Compartir mi vida con A me hizo crecer tres años de golpe si quería seguir a su lado.
Con Lidia todo ha sido siempre distinto. No he tenido que sufrir, ni madurar precipitadamente. Gracias a ella me he convertido en lo que soy, porque todo lo hace fácil. A su lado no hay obstáculos ni barreras. Ya se encarga ella de quitar antes las piedras del camino y borrar la sangre de mis errores. Así es ella.
¿Lo bueno que tiene? Que si te tiene que decir algo bueno, te lo dice corriendo. Si te tiene que regañar por algo que has hecho, también lo hace. No se calla, se preocupa por mí, y para mi eso es lo más importante.
Con la mano en el pecho y sin cruzar ningún ápice, juro que tengo la mejor amiga del mundo.
Juro que mi vida sin ella se va a la puta mierda.
Juro que todo a su lado tiene sentido.
Juro que no haber conocido persona más bonita hasta que la conocí a ella.
Juro que estos dieciséis días sin ella se están haciendo eternos.
Juro que sus veinte van a ser increíbles, o por lo menos, mejores que los diecinueve.
Juro que mis veinte van a ser increíbles, porque la pienso seguir teniendo a mi lado, aunque la tenga que raptar y atar a una silla para que no se libre de mi.
Juro no concebir mi vida sin ella.
La primera vez que lo escuché mis oidos iban asimilándolo todo, nota por nota. No importaba si desafinaba o no: había notas musicales, había ritmo y armonías, y todo eso empezaba a dar vueltas en mi cabeza. Era algo muy parecido a una droga. De hecho, era una droga mucho más potente que el caballo: el caballo siempre lo puedes dejar, su música no.
Una nota llevó a la otra y nunca sabías que venía exactamente después, y tampoco quería. Era como caminar por una bellísima cuerda floja.
Y luego atendí a la letra... y decidí que intentar desintoxicarme de su música sería la peor decisión que haría en mi vida.
Y aquí estamos... sufriendo día a día el síndrome de abstinencia. Sin probar la droga desde el 18 de Marzo. Muriéndome por una dosis.
Joder, ¿hay alguien capaz de desengancharse de él?
Una nota llevó a la otra y nunca sabías que venía exactamente después, y tampoco quería. Era como caminar por una bellísima cuerda floja.
Y luego atendí a la letra... y decidí que intentar desintoxicarme de su música sería la peor decisión que haría en mi vida.
Y aquí estamos... sufriendo día a día el síndrome de abstinencia. Sin probar la droga desde el 18 de Marzo. Muriéndome por una dosis.
Joder, ¿hay alguien capaz de desengancharse de él?
Un pájaro en la luna. Un pueblerino en París. Un vagabundo en la Moncloa. Un abstemio en San Fermín. Eso soy yo desde que tú no estás aqui.
Un lunes por la mañana sin ganas de seguir. Una sombrilla en Alaska. Un marinero en Madrid. Un año sin verso. Un joven sin botellón. Un perro flaco sin huesos. Una lágrima en la estación.
Desde que te fuiste me volví más canalla, mis dos neuronas te extrañan. Más triste que Manhattan sin sus torres elevadas, como Venecia sin agua.
Una canción desesperada. Una flor en Chernobil. Un calcetín solitario. Un poeta sin su Abril. Una tarde en la oficina. Un cigarro sin hachis. Barcelona sin Las Ramblas y Reinosa, sin ti.
Soy un policía en Carnaval, un cojo bailando un vals, un tango en soledad.
Soy una escalera de pensión, una noche sin rock and roll, un arcode menor.
Soy una paloma en Irak, un cartonero en Capital, unas ganas de llorar.
Soy un niño sin regaliz, un anciano en San Valentin, unas ganas de morir.
Un lunes por la mañana sin ganas de seguir. Una sombrilla en Alaska. Un marinero en Madrid. Un año sin verso. Un joven sin botellón. Un perro flaco sin huesos. Una lágrima en la estación.
Desde que te fuiste me volví más canalla, mis dos neuronas te extrañan. Más triste que Manhattan sin sus torres elevadas, como Venecia sin agua.
Una canción desesperada. Una flor en Chernobil. Un calcetín solitario. Un poeta sin su Abril. Una tarde en la oficina. Un cigarro sin hachis. Barcelona sin Las Ramblas y Reinosa, sin ti.
Soy un policía en Carnaval, un cojo bailando un vals, un tango en soledad.
Soy una escalera de pensión, una noche sin rock and roll, un arcode menor.
Soy una paloma en Irak, un cartonero en Capital, unas ganas de llorar.
Soy un niño sin regaliz, un anciano en San Valentin, unas ganas de morir.
Voy pensando en casa, y desde hace un tiempo sólo me vienen a la cabeza frases de sus temas, continuamente, no hay quien me los saque de la cabeza. Se me han clavado y no, no hay manera de sacarlas.
Pero eso es bueno, ¿no? Es decir, no estamos hablando de Lady Gaga, es Pablo Galiano. Antes de seguir leyendo, quiero que os metáis en su Myspace y escuchéis un par de temitas para saber de lo que hablo. Si podéis, servíos una copa de tinto, o desvirgad a una rubia. Una vez hecho esto, dejaos llevar por el sonido.
www.myspace.com/pablogaliano
Lo entendéis, ¿verdad? Sabéis que no habéis escuchado nada mejor desde hace eones. Os habéis enamorado de LA VOZ, esa voz rota sacada del mismísimo infierno siendo capaz de llevarte consigo a él. Ojipláticos, no podéis parar de atender a las letras, a la poesía que emana de sus gloriosas cueras vocales. Nunca unas letras os han aportado tanto; no lo neguéis, estáis ante el mayor fenómeno musical de hoy en día. Aprovechadlo.
Jamás pensé que podría llegar a escuchar algo similar a lo que hace él. Galiano es un poeta que canta; un cantante que recita; un guitarrista con instrumento reducido; una guitarra pequeñita rascada por un gigante.
Es puro sentimiento corriendo por sus venas, desde el corazón hasta los dedos de sendas manos que fluyen hacía una púa amarilla Dunlop y hasta los trastes de una guitarra. Hay rock en sus pies escondidos en sus botas de escamas. Hay rock en sus ojos escondidos tras el humo de un pitillo.
Soy drogadicta de la música, y Pablo Galiano es mi sustancia preferida.
Larga vida a él y su música :)
PD: ¡Ay qué rico!
Para entenderse esto: http://fuerzadeldestino.blogspot.com/2010/10/toda-mi-gente-va-ir-al-infierno.html
Pero eso es bueno, ¿no? Es decir, no estamos hablando de Lady Gaga, es Pablo Galiano. Antes de seguir leyendo, quiero que os metáis en su Myspace y escuchéis un par de temitas para saber de lo que hablo. Si podéis, servíos una copa de tinto, o desvirgad a una rubia. Una vez hecho esto, dejaos llevar por el sonido.
www.myspace.com/pablogaliano
Lo entendéis, ¿verdad? Sabéis que no habéis escuchado nada mejor desde hace eones. Os habéis enamorado de LA VOZ, esa voz rota sacada del mismísimo infierno siendo capaz de llevarte consigo a él. Ojipláticos, no podéis parar de atender a las letras, a la poesía que emana de sus gloriosas cueras vocales. Nunca unas letras os han aportado tanto; no lo neguéis, estáis ante el mayor fenómeno musical de hoy en día. Aprovechadlo.
Jamás pensé que podría llegar a escuchar algo similar a lo que hace él. Galiano es un poeta que canta; un cantante que recita; un guitarrista con instrumento reducido; una guitarra pequeñita rascada por un gigante.
Es puro sentimiento corriendo por sus venas, desde el corazón hasta los dedos de sendas manos que fluyen hacía una púa amarilla Dunlop y hasta los trastes de una guitarra. Hay rock en sus pies escondidos en sus botas de escamas. Hay rock en sus ojos escondidos tras el humo de un pitillo.
Soy drogadicta de la música, y Pablo Galiano es mi sustancia preferida.
Larga vida a él y su música :)
PD: ¡Ay qué rico!
Para entenderse esto: http://fuerzadeldestino.blogspot.com/2010/10/toda-mi-gente-va-ir-al-infierno.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





- Follow Us on Twitter!
- "Join Us on Facebook!
- RSS
Contact